Cheapflación, ¿qué es? Cuando la calidad disminuye, pero el precio no baja

Puede que el envase sea el mismo, el de una marca de toda la vida, y que el precio no haya cambiado. Pero al probar el producto, notas que algo ya no encaja: el sabor o la textura ya no son lo que eran. Parece que está hecho con peores ingredientes. A este fenómeno se le conoce como cheapflación.

Esta palabra viene del inglés: cheap (barato) e inflation (inflación), y ocurre cuando las empresas abaratan la calidad de sus productos, incluso subiendo a veces el precio y sin informar de ello claramente a las personas consumidoras.

No se trata de reducir la cantidad (eso sería reduflación), sino de mantener la apariencia del producto, pero bajando su calidad sin avisar.

Detrás de estas decisiones está la inflación, el aumento de los costes de producción, transporte y energía, y la presión por mantener beneficios. En vez de subir los precios (esto afectaría a las ventas), algunas marcas optan por abaratar ingredientes. El producto parece el mismo, pero no lo es. 

¿Cómo detectarlo?

A través de las etiquetas. En ellas se describe la composición del producto y nos da pistas sobre cambios que pasan desapercibidos. Así que es conveniente comparar a través de ellas las marcas y los productos. 

¿Cómo se manifiesta?

Un yogur que antes llevaba fruta natural, ahora contiene aromas artificiales. Unas galletas que se deshacen más rápido porque se ha reducido el contenido en mantequilla o cereales. 

Mismo precio menor calidad

La cheapflación es una forma de pérdida silenciosa. No se nota a simple vista, pero acaba afectando a tu bolsillo y a tu salud. Por eso es importante leer la composición de los productos a través de las etiquetas. 

 

Fuente: Revista Kontsumobide nº 54

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